Desde CIFEM creemos que la conservación se demuestra con acciones sostenidas en el tiempo. Por eso, por cuarta vez regresamos a El Muertito, en Pedregal, para acompañar el proceso de recuperación de una hectárea de mangle piñuelo que APTES inició en octubre del año pasado. Este retorno representa nuestro compromiso con el seguimiento, la evaluación y el fortalecimiento de iniciativas que buscan generar un impacto ambiental real y sostenible en nuestras comunidades.
A lo largo de este proceso se han sumado estudiantes de UDELAS, jóvenes del Centro de Formación y Educación Integral de Pedregal y otros aliados que han convertido esta iniciativa en un esfuerzo colectivo. Como parte de las acciones desarrolladas, se desarrolló una jornada de limpieza y mantenimiento que permitieron retirar más de 50 bolsas de desechos, entre botellas plásticas y de vidrio, envases y otros residuos encontrados en el área.
En este camino, Puerto Barú en David, ha acompañado y respaldado el trabajo de APTES, mientras CIFEM ha contribuido con acompañamiento y asesoría para fortalecer el proceso de seguimiento. La articulación entre organizaciones, sector privado, estudiantes y comunidad demuestra que la conservación alcanza mayores resultados cuando se construye desde la colaboración, el conocimiento y la continuidad. No se trata únicamente de sembrar, sino de monitorear, medir, identificar oportunidades de mejora y actuar sobre ellas.
Reafirmamos nuestra convicción de que los proyectos de restauración ambiental necesitan seguimiento para convertirse en resultados sostenibles. Cada plantón evaluado, cada espacio recuperado y cada bolsa de desechos retirada suma a un objetivo mayor: contribuir a que este manglar pueda crecer, mantenerse vivo y seguir brindando sus beneficios a las futuras generaciones.











