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El Centro de Investigación, Formación y Emprendimiento (CIFEM) impulsa un modelo de trabajo entre grupos de viveristas comunitarios capacitados en ofrecer servicios ambientales, con el proyecto de  Puerto Barú en David.  Esta iniciativa promueve alianzas de largo plazo entre el sector privado y las comunidades, con el propósito de generar beneficios ambientales, fortalecer las capacidades locales y crear nuevas oportunidades de desarrollo económico.

Como parte de esta estrategia, los viveristas realizaron una visita técnica a una finca ubicada en la comunidad de San Miguel de Exquisito, en Bugaba, donde conocieron prácticas innovadoras para la restauración de suelos mediante el uso de biodigestores y producción de bioles. Se trata de alternativas orgánicas que permiten reincorporar residuos de las actividades productivas para mejorar la fertilidad de la tierra. Con ellos no sólo se disminuyen costos por el uso de agroquímicos, sino que se fertiliza la tierra, se combate patógenos y aumenta la productividad en la siembra.

La directora ejecutiva de CIFEM, Lourdes Lozano, explicó que el objetivo es construir una relación progresiva entre Puerto Barú y las comunidades, aprovechando los conocimientos adquiridos por los grupos, que desde el 2021 están siendo capacitados por instituciones como el Centro de Desarrollo Sostenible Ambiental -CEDESAM- del Ministerio de Ambiente, el Instituto Smithsoniano; la empresa Enel Green Power y el British Columbia Institute of Technology -BCIT, de Canadá.

“Queremos innovar una relación de ganar-ganar, entre la empresa y las comunidades, vinculando entre sí dos necesidades: una que tiene Puerto Barú de restaurar sus suelos y otra, que las comunidades pueden aportar con su conocimiento en la aplicación de servicios ambientales de manera innovadora” señaló Lozano.

Durante esta jornada que aplica el principio de “aprender haciendo” se presentó el funcionamiento de un biodigestor que transforma estiércol de becerros y otros residuos orgánicos en biofertilizantes y biogas, una tecnología que, además de contribuir a la recuperación de los suelos, permite el uso del gas en la cocina y en general, reducir los costos de producción para los agricultores, promoviendo una agricultura sostenible.

José Pérez,  socio de la empresa en Bugaba, enfatizó en que uno de los impactos de utilizar biodigestores consiste en reducir la dependencia de pequeños y medianos productores de las casas comerciales y de los agroquímicos, utilizando sus residuos para producir gas y fertilizantes dentro de sus fincas, aplicando la economía circular.

Lozano indicó que esta experiencia será documentada desde la línea base, estableciendo el estado en que se encuentran los suelos al inicio de las actividades, el monitoreo y seguimiento de la recuperación del suelo, la calidad de las plantaciones en ellos y sobre todo, las lecciones aprendidas, que le permitan a otros grupos organizados vinculados a la Red Nacional de Viveristas Agroambientales (ANREVA), replicar experiencias.