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Con el inicio de la temporada lluviosa se realizó la plantación de 2,100 plantas como parte de un proceso de restauración que busca recuperar progresivamente los suelos degradados mediante soluciones basadas en la naturaleza.

El Centro de Investigación, Formación y Emprendimiento (CIFEM), junto con su equipo técnico y en coordinación con el proyecto Puerto Barú en David, acompañó la primera jornada de plantación de la temporada lluviosa, como parte de una de las fases del proceso de restauración de suelos que se desarrolla en el área.

Durante la jornada fueron establecidos 700 plantones de especies nativas y 1,400 plantas herbáceas, para un total de 2,100 plantas.

La actividad contó con la participación de aproximadamente 100 voluntarios, entre ellos miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos, el Centro de Formacion en Educacion Integral (CFEI), integrantes de la Brigada de Voluntarios Ambientales de la UDELAS, viveristas comunitarios y colaboradores del proyecto Puerto Barú.

Más que una jornada de siembra, esta actividad representa el resultado de un proceso de preparación y acompañamiento técnico desarrollado durante los meses previos con grupos de viveristas comunitarios vinculados a la Red Nacional de Viveristas Agroambientales (ANREVA).

Restaurar comienza antes de sembrar

Para CIFEM, la restauración de un suelo degradado no comienza con la siembra. Comienza por conocer el sitio, comprender sus condiciones, recuperar progresivamente la salud del suelo, producir sustrato orgánico, seleccionar las especies adecuadas y fortalecer las capacidades de quienes participan en el proceso.

Por ello, el trabajo con los viveristas contempla mucho más que la producción de plantones. Los grupos han venido fortaleciendo sus capacidades para ofrecer servicios ambientales, incorporando conocimientos, herramientas y alternativas orientadas a recuperar la funcionalidad de los suelos y favorecer el establecimiento de la vegetación.

Este enfoque busca trabajar con la naturaleza y aprovechar sus propios procesos de regeneración. La preparación de sustratos orgánicos, el aprovechamiento de materiales disponibles localmente y el uso de microorganismos que favorecen la actividad biológica del suelo forman parte de las alternativas que los viveristas han venido desarrollando.

En esta fase del proceso, las especies pioneras desempeñan un papel fundamental, ya que tienen la capacidad de establecerse en terrenos con condiciones difíciles y comenzar a transformar progresivamente el espacio. Su presencia contribuye a generar condiciones que facilitan posteriormente el establecimiento de otras especies y una mayor diversidad vegetal.

“Queremos construir una relación de ganar-ganar entre la empresa y las comunidades, vinculando dos necesidades: por un lado, la recuperación de suelos degradados y, por otro, las capacidades que las comunidades han desarrollado para aportar soluciones ambientales de manera innovadora. La restauración nos permite poner ese conocimiento en práctica y generar oportunidades para que los propios viveristas sean protagonistas de este proceso”, explicó Lourdes Lozano, directora ejecutiva del CIFEM.

Años de conocimiento que hoy llegan al campo

La participación de estos grupos en acciones de restauración es el resultado de varios años de fortalecimiento de capacidades. Desde 2020, los viveristas han recibido acompañamiento y formación de instituciones y organizaciones aliadas, entre ellas el Centro de Desarrollo Sostenible Ambiental (CEDESAM) del Ministerio de Ambiente, el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI), Enel Green Power y el British Columbia Institute of Technology (BCIT), de Canadá.

Este proceso les ha permitido ampliar sus conocimientos y desarrollar capacidades para ofrecer servicios ambientales y participar de manera más activa en iniciativas de restauración y recuperación de ecosistemas.

Desde el CIFEM, el objetivo es conectar ese conocimiento con necesidades ambientales concretas, fortaleciendo las capacidades locales y generando nuevas oportunidades de desarrollo para las comunidades.

Un proceso que continúa

Esta primera jornada de plantación forma parte de las acciones de restauración previstas para el área del proyecto Puerto Barú en David, previo al inicio de su construcción y en línea con los compromisos establecidos en su Estudio de Impacto Ambiental.

Para el CIFEM, el trabajo no termina con la siembra. El proceso continuará con el seguimiento de las áreas intervenidas, la evaluación y documentación de los resultados y la identificación de aprendizajes que puedan ser compartidos y replicados por otros grupos de la Red Nacional de Viveristas Agroambientales.

De esta manera, la restauración se convierte no solo en una acción para recuperar suelos, sino también en una oportunidad para fortalecer conocimientos locales, generar capacidades y consolidar a las comunidades como protagonistas de las soluciones ambientales en sus territorios.